no es que de golpe me haya dado por las artes plásticas. Salvo contadas ocasiones, me suelen dejar indiferente.
Pero encontrar estas obras de Clay Ketter, un carpintero que se volvió artista y pinta las marcas que dejaron ocupacione en espacios ahora vacíos, me gustó bastante. Será que tengo padres arquitectos y que me gusta que las cosas desaparezcan.





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