Estoy en el aeropuerto, esperando la partida de un vuelo que lleva varias horas de demora. Ya fumé cuanto pude en los bordes del estacionamiento y asqueado hice cuanto trámite fuera necesario para cruzar una frontera tan ancha como el océano mismo.
Sigo esperando, tras haber pasado migraciones y rayos X. Están al menos ahora los aviones, atrás del vidrio y del ruido del turista amargado. No sabemos cuál es cuál, aunque se dice por ahí que el que nos toca no es el que corresponde, que hubiésemos viajado más cómodos y que, a pesar de estar yendo de viaje con la familia toda, a pesar de poder comprar chirimbolos flúos y pebetes por el precio de una cena para cuatro, todo es una mierda.
Siempre pensé que el único signo de verdadera civilidad e incluso, frente a ciertas señoras, de clase, era saber esperar.
Saber que hacer mientras se espera.
Y tener un poco de suerte:
Los pasos de Parra
Roberto Bolaño
Ahora Parra camina
Ahora Parra camina por Las Cruces
Marcial y yo estamos quietos y oímos sus pisadas
Chile es un pasillo largo y estrecho
Sin salida aparente
EI Flandes indiano que se quema allá a los lejos
Un incendio rodeado de huellas
O los restos de un incendio
Y los restos de unas huellas
Que el viento va borrando
O diluyendo
Nadie te da la bienvenida a Dinamarca
Todos estamos haciendo
Lo indecible
Nadie te da la bienvenida a Dinamarca
Aquí está lloviendo
Y las cruces exhiben huellas
De hormigas y de incendios
Oh el Flandes indiano
El interminable pasillo de nuestro descontento
En donde todo lo hecho parece deshecho
El país de Zurita y de las cordilleras fritas
El país de la eterna juventud
Sin embargo llueve y nadie se moja
Excepto Parra
O sus pisadas que recorren
Estos tierrales en llamas
Petrificadas
Estos camposantos arados por bueyes
Inmóviles
Oh el Flandes indiano de nuestra lengua esquizofrénica
Toda pisada deja huella
Pero toda huella es inmóvil
Nada que ver con el hombre o la sombra
Que una vez pasó
O que en el último suspiro intentó
Materializar la cobra
Del sueño inmóvil
O de lo que en el sueño sobra
Representaciones representaciones
Carentes de sustancia
En el Flandes indiano de la fractura
Infinita
Pero nosotros sabemos que todos
Nuestros asuntos
Son finitos (alegres, sí, feroces,
Pero finitos)
La revolución se llama Atlántida
Y es feroz e infinita
Mas no sirve para nada
A caminar, entonces, latinoamericanos
A caminar a caminar
A buscar las pisadas extraviadas
De los poetas perdidos
En el fango inmóvil
A perdernos en la nada
O en la rosa de la nada
Allí donde sólo se oyen las pisadas
De Parra
Y los sueños de generaciones
Sacrificadas bajo la rueda
Y no historiadas
Roberto Bolaño