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Gustavo Alvarez Núñez - Antología PoetasRock


Thursday, June 19, 2003

“La poesía es como un perro, te persigue” Así define la poesía Gustavo Álvarez Núñez. Y también define su último libro Antología PoetasRock como un lugar nuevo, inaugural, donde primó un trabajo detectivesco. A la hora de compilar, GAN recurre a voces viejas y nuevas, consagradas y no tanto, para formar el cuerpo de un libro que termina siendo tan novedoso como vital.


-Tiendo a creer que el rock en un principio tiene que ver con la manifestación de cierta visceralidad. Vayamos a los momentos en que el rock se constituye: el rock es un llamado de atención, una puesta al día de una rebeldía juvenil. Después se va constituyendo como en un referente a un polo de una mirada de la sociedad. Tiene un carácter contra cultural en los ´60, lleva a cabo todo un discurso libertario y después ya en los ´70 se canoniza. En el año ´73, fijate en Almoust Famous que lo muestra muy bien, el rock deja de ser una cultura emergente y se vuelve una industria y le pasa lo peor que puede pasar a toda manifestación libertaria o contracultural o digamos de posición: ser enquistada por la industria. La industria, lo dice Adorno, siempre termina enquistando al diferente. Siempre termina chupándolo, engarzándolo, haciéndolo parte de su mismo proceder. Por eso el rock vive en su carne la paradoja: lucha contra el poder y se vuelve poder. Charly García fundamentalmente es la voz de un díscolo frente a la sociedad mas o menos careta pero a la vez él es Charly García, el poder, su marca que hace que para que él esté arriba hay miles abajo que no tengan voz, que no entren a una instancia de intercambio de opiniones, de estéticas y demás. En ese punto me parece que el rock es un buen producto cultural de una industria de fines del siglo XX donde, por un lado, un artista es una persona miserable, inadaptado o solitario que por distintas razones o por distinta constitución de su figura se convierte en un personaje público que demanda atención, que genera adhesión e idolatría. Por otro lado esa persona esta constituida por un germen fundado por una suerte de rechazo al mundo como está dado. Mas allá de que después va a ser parte del mundo y va querer odiar al mundo. Entonces, en ese punto: ¿Qué es rock y qué no es rock? ¿Y qué es lo vindicativo y qué es poético? A mi lo que me interesa es que en el rock (hablo un poco en el libro de eso, de la diferencia entre la canción y la poesía, entre una letra de rock y la poesía) la música misma tiene un imaginario ya dado. Por ejemplo: cuando escuchas los acordes de Pappo, quieras o no, no es lo mismo poner unas letras arriba de un riff de guitarra que arriba de una canción de Spinetta. Quieras o no, la música ya suscita cierta atención de ciertas poéticas, y esas poéticas son distintas. No quita que a veces haya escritores de canciones que pongan en conflicto ese cierto determinismo que está supuestamente campeando en unas músicas y en una utilización del ruido. Eso es lo bueno también, el conflicto.

- Yo pensaba que una persona que hoy se enfrenta con el rock sin una cultura rockera vasta y mucho menos una cultura intelectualmente rockera tiene tan cerca a Babasónicos como a Britney. Ante esa elección me parece que si el rock se constituye en un lugar de lucha es a través de libros como éste.

- Ah claro. Me olvido del salto. Para mí, como es parte de mi peculiar visión de mundo, no es lo mismo Adorno y Heidegger y Thomas Mann y Tomás Pinchon, y Thomas Bernhardt y Tomás Barry y Thomas Edison y Tomás Merca, no? Eso no me lo dijo nadie, está bueno lo que me decís. No me había dado cuenta de su proceder, de por qué se constituye. El libro presenta amplitud, cierta inquietud que tenía la cultura rock en sus inicios. Vos agarras “Pescado 2” de Pescado rabioso, un disco del ´73, y venía con un librito que tenía poemas de Rimbaud, poemas de amigos de Spinetta, había pintura, dibujos. Los discos de rock venían con tapas de Escher. Había en la cultura rock una idea de movilidad. Me parece que cada día trae mas problemas la ghettizacion, el ghetto, las tribus, el hecho de manifestarse a través de consignas, casi políticas, ideológicas y fachas (por que no es otra cosa que eso), la sensación de que hay que cumplir con ciertos dogmas. En ese punto me gustaba más la idea del rock cuando no era solo una música, cuando el rock transportaba ideales de vida, cuando generaba un modo de vida distinto. Rechazaba y cuestionaba el modo imperante.

-¿Es un libro melancólico desde algún punto? ¿Desde el compilador?

-Desde mi sí, por ahí, pero me doy cuenta ahora, a partir de tu mirada. Yo lo veía más como un bicho raro. Yo sabía que estaba haciendo el primer libro de algo que nadie hizo y eso me movilizaba mucho. Casi a nivel internacional no hay nadie que haya hecho una antología de poetas de rock. Es algo que marca un precedente, y me vuelvo un referente de la poesía rock. Como lo son Litto Nebbia de los años 60, Alfredo Rosso de la relación entre los 70 y la política y Schanton o Marcelo Montolivo de los 90.

- Si bien decías que no hubo una elección en tu corpus muy marcada por ser un espacio inaugural, me pareció ver gestos en el libro apuntados hacia la fama. En el apartado de Dárgelos…

-En mis notas? Las escribo yo.

-Cuando marcas lo inédito, se rescata un valor casi de ático, de rareza.

-Está bien eso que me marcás. Pongo a Charly García y a un montón de referentes que tienen una entrada rápida en la opinión publica. No hay que olvidar que es un libro raro. ¿Por qué vas a comprar un libro de poesía de rockeros!!? Hay una confluencia entre voces consagradas y canonizadas como García, Spinetta, Litto Nebbia, y voces desconocidas: Yanzon, que canto en Los pillos, Paoletti, Gabo, que cantaba en Porco, o Gigio. El libro tiene algo bueno relacionado con una idea mía (que quizás procede de esto que vos me decías, de que el libro en un punto conserva cierta nostalgia en mí) y es esa idea casi marxista de equilibrar para arriba. Yo no jerarquizo. Odio las jerarquías. Soy nietzscheano y para mí el poder es algo que hay que atacar y no registro el mundo según Charly Garcia / Spinetta y Gigio. No es que sean iguales. Para mi pueden convivir y son partes y muestras de un proceder. Tengo total rechazo a las jerarquías, a lo dado. En ese punto, me parece que el libro registra el cruce entre voces consagradas y canonizadas con voces nuevas y emergentes, desconocidas o no tenidas en cuenta. Y eso se lo debo también a experiencias que he tenido de maestros míos: Delfina Muschietti con “La voz del erizo”, Daniel Link, Arturo Carrera. Ellos con su experiencia y conocimiento se brindaron hacia mí y hacia un par de amigos y conocidos míos de una manera íntegra, vital y solidaria siendo nosotros pequeños aprendices. O Melero mismo, que ahora es muy amigo y que en su momento, fui conociéndolo y se fue generando un canal para mí y para muchos de nosotros, novedoso en cuanto a gente que te ha marcado e influenciado. Un referente de tu quehacer periodístico, musical, creativo, poético: se brindan de una manera sencilla, transparente, gentil y me parece que esas cosas terminan siendo parte de una visión mía del mundo. Tampoco es que sea un sicótico y para mí todo es igual.

-Se entiende que no está puesto el acento en el valor de la fama.

-Para nada. Lo que es indispensable remarcar es que hubo gente que tuvo gestos conmigo. Dárgelos tuvo gestos con esas letras por que yo quería poemas de él que él no quería publicar. Yo le hinché mucho y me dijo que eran una mierda, que no los publique. Yo le dije que quería que estén por que su poética en letras de rock es muy interesante y no podía ser que quede afuera de esto. Por ahí yo no tendría que haberlo puesto a él o a Melero por una cuestión de que no son poemas lo que me dieron pero me parece que sus letras tienen intención poética o literaria y era eso lo que yo quería salvar o manifestar.

-¿Cómo surgen las notas que introducen a cada autor, esos pequeños epílogos?

-Son Ars Poéticas escritas por ellos: les pedí a todos como una idea o definición de la poesía. Y después hice una pequeña biografía de cada uno para que el lector no avezado tenga referencias, por que por ahí al Indio Solari, a Dárgelos o a Charly García los conoces, pero por ahí no conoces a Gigio. Los que les gusta el rock viejazo saben quien es Moris y Litto Nebbia pero no saben quien es María Fernanda Aldana o Boom Boom Kid. Porque es una antología hay que poner una mínima data. Yo a veces fui un poco más allá, fui mas o menos crítico. Y trato de decir algo o de ponderar algunas figuras que ya va mas allá del hecho de que las rescate, como por ejemplo Yanzon, cantante de Los pillos, grupo que a mi me marcó en mi adolescencia, o Gabo, el cantante de Porco.

-¿Las citas que abren la introducción? Me parecieron un gesto similar al que hablábamos antes, convertir esto también en literatura.

-Quise poner en las citas mas que nada un par de cosas de la idea que estaba testeando. Por un lado, hasta que punto los letristas de rock son poetas, hasta que punto es importante la lírica dentro del rock y hasta que punto estamos o no ante un género nuevo que exige otras reglas para ser admitido dentro de la literatura. Porque el rock, como la poesía, la escritura de canción y la escritura de letras, tiene reglas y códigos que son propios del género y que no tienen que buscar una sintonía con la poesía. Tienen sus propias marcas y huellas y hay que dejarlos vivir con esos códigos y marcas. Mi intención era no perder de vista eso nunca. Por eso la citas: poner a Brian Eno que se caga en las letras de rock; o la cita de Rushdie, que es sobre un profesor que confunde las letras de rock con poesía o descree más que confunde.

-¿Qué se siente siendo autor de un objeto más que de un texto?

-Es raro, es como una cuestión pendiente que tenía. Provengo del rock como de la poesía y fue un modo de aunar dos mundos que para mi se tocan por que mi contacto con la poesía llega a través del rock. Escucho Spinetta y su disco “Artaud” y me sumerjo en la poesía francesa de principios de siglo, de los poetas malditos del siglo XIX y llego a Nietzsche. Es un camino que le debo al rock y a Spinetta. Yo tenía 11 o 12 años y leía cosas de Spinetta y quería ser como Spinetta, no? Entonces fui armando mi lugar, mi espacio, fui haciendo mi filosofía. Entonces el libro aúna esos dos grandes amores que tengo. Mi lugar como productor, me pasa con el rock mismo siendo periodista. Yo tengo bien claro lo que hago con mis canciones y tengo bien claro lo que hago con mis poesías. Después cumplo funciones satélites que es ser periodista o, en este caso, compilador. Por ahí es parte de mi locura, poner, no sé si en un segundo plano, pero sí desfocalizar mi lugar de productor, mi identidad de hacedor de canciones. Es un conflicto, no te creas que es algo que tengo muy claro. Es un conflicto permanente que vivo. Espero que en algún momento empiecen a entenderme, y yo a entender a los demás. Creo que también es una cuestión de uno hacer entender a los demás, a la opinión publica.

-Desde hace tiempo, la literatura se vuelve reflexiva para con la literatura misma. Siendo esta literatura-rock un nuevo género, ¿su reflexión es desde la literatura hacia la literatura o hay una reflexión hacia la música?

-El rock esta viviendo estos últimos años una reflexión y por eso se perdió o, mejor dicho, transformó su valor: proponer una mirada particular del mundo. El rock hoy en día es una revisión del mismo rock. Lo bueno de The Strokes es que, supuestamente, remiten a Nueva York del ´77, lo bueno de Metallica es que restituye a Black Sabbath del ´73, lo bueno de Jane´s Addiction es que nos hace acordar al Jane´s Addiction del ´88. La literatura siempre habló de la literatura. “Don Quijote”, novela inaugural de la novela moderna, es una novela sobre novelas de caballerías. El final de ese género da comienzo a otro nuevo. Como esa idea que tiene Piglia, que viene de los formalistas rusos. En el nacimiento de un nuevo género siempre esta la extinción del anterior. En ese punto veo que el libro es más que nada un libro casi de género policial. Un detective que busca cadáveres.

-Mezclando eso con la cita de Houellebecq, diciendo que la poesía ya es definitivamente aburrida, ¿con la poesía rock a quién estamos matando?

- No, para nada. Para mí la poesía no es aburrida. No tengo por que compartir lo que dice ahí. Para mí es un paneo de lo que es hoy en día un vasto panorama critico que reflexiona sobre la literatura y la poesía. Para mí la poesía esta mas viva que nunca. Hoy en día hay un montón de poetas, no sólo en Bs. As., sino en el mundo. Buena poesía que va desde lo autoindulgente hasta una mirada corrosiva y penetrante del mundo. Me parece que en ese punto no puedo percibir que a partir de los poetas que están en el libro, yo quiera hacer un gesto de matar a la poesía. Mas que nada es como acompañar una tarea. El hecho es que hay gente que es conocida por escribir canciones y que también se dedica a escribir poemas. Muchos de esos poemas no llegan a ser canciones y se la bancan como poemas.

-¿Cómo es el proceso de hacer una antología inaugural? Crear un espacio nuevo como éste.

- Hay dos formas de hacer una antología o en realidad sólo una. Vos seleccionás primero una determinada cantidad de autores. Toda antología supone un canon. Antología de poetas rock es decir: esto es “poesía-rock” y los otros, supuestamente, no son poesía-rock. Este canon implica que quede gente afuera, impone una nueva mirada sobre lo que es la poesía-rock. O sea, los que no están afuera ¿por qué son poesía rock? Bueno, yo justamente lo que hice fue todo lo contrario de lo que sería la mirada de una antología, porque yo no tengo obra como para medir y generar un canon. Por eso trato de escudarme solícitamente y beatamente en la idea de que es una antología con carácter histórico, donde lo que busco principalmente es dar cuenta de una situación y de un estado de las cosas en cuanto que hay, de por sí, toda una serie de artistas que provienen del rock que tienen en sus letras cierta intención poética o literaria. Hay links, desde gente que ha escrito libros, poemas o cuentos hasta sus letras que se ven como citas a autores de ficción, a poetas, ensayistas o filósofos. Quería dar cuenta de esa situación y ver que pasaba. Y me parecía que también era un gesto inaugural en cuanto a que nadie lo había hecho y me gustaba la idea de ser el primero. Alguien lo tenía que hacer. Me tocó a mí.

-Vos cómo músico tenés canciones que se llaman “Houellebecq” “don Delillo”, “Baudelaire”.

-Sí, pero son chiste, no sé si van a quedar con esos nombre. Es algo que hago desde siempre, desde que yo tenía un grupo que se llamaba Grito primitivo con mi hermano, había una canción que se llamaba “Más allá del bien más allá del mal”, otro tema que se llamaba “Maldoror”, citas a Bukowski. Había temas que hablaban de Gombrowicz, de Lamborghini, de Arturo Carrera. Siempre me relacioné con la literatura como gesto casi de enfrentamiento con el mismo rock y con la misma literatura. Me interesaba la insana convivencia por que me parece que lo que me gusta de la literatura es principalmente lo que me gusta del rock: el carácter visceral, el carácter vital y el carácter autodestructivo. Esas tres cosas son para mí fundamentales para pensar mi experiencia con el rock y con la literatura. No concibo el rock sin autodestrucción, sin visceralidad y sin vitalidad; no concibo la literatura sin autodestrucción, sin visceralidad y con una fuerte presencia de la vida. Soy nietzscheano, como otros son marxistas o peronistas. No sé que quiere decir. Sé que es una lucha por algo que no conocemos pero que sabemos que está bueno, por un candor y una alegría de vivir y de luchar contra los males de este mundo. Y soy nietzscheano porque es oponerse al poder.

-Así nos irá.

-Así nos irá.

-O sea que en tu concepción están íntimamente ligados el rock y la literatura.

-Totalmente. También es parte de mi conflicto. Para los poetas soy un rockero, para los rockeros soy poeta. Para las músicos soy periodista, para los periodistas soy músico. Siempre está ese conflicto permanente y en un punto me tengo que hacer cargo. Yo no puedo decidirme ni vivirlo estoicamente. Me gustaría ser más específico y menos amplio. Me gustaría ir más al grano, pero no puedo. Me gusta escarbar, me llaman la atención muchas cosas. Me gusta entrevistar y ser entrevistado. Me gusta escribir canciones y escucharlas y analizar que pasa con eso. Me gusta leer pero también me gusta escribir sobre lo que leo y así dar cuenta de lo que leo o de cómo leo lo que leo y el mundo en que vivo. El rock tiene una intensidad y una efectividad y una urgencia que hace que yo lea literatura pero la escritura me hace frenar y ser una persona reflexiva y seria.

-El prototipo de figura de rock, la desidia, es un lugar que no lleva a la reflexión.

-Por varias cuestiones, yo creo que hay reflexión. Estás eligiendo un color musical y no otro y ahí ya hay reflexión y hay una toma de posición. Lo que pasa es que a la vez daría la impresión de que no hay reflexión por que es todo rápido pero me parece que quieras o no cuando se habla de una cosa y no de otra se está tomando partido, reflexionando y analizando. Lo que pasa es que hay modos y modos y hay gente más inteligente que otra. El rock está hecho por gente, casi siempre, poco instruida pero que tiene una sensibilidad especial, una sensibilidad que la hace reflexionar sobre ciertos temas o mostrarse conmovidos por otros. Y eso hace que haya gente que se sienta también sensibilizada, sienta lo mismo. El rock lo que pone en funcionamiento, la música popular mejor dicho, son ideas de todos pero que nadie termino de plasmar y eso es magia pura. Ser ese factor desencadenante está buenísimo.

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